Retenciones 2025: el agro en alerta por el aumento para soja y maíz y la prórroga selectiva para trigo y cebada
El Gobierno nacional oficializó, mediante el decreto 439/2025, la prórroga de las retenciones reducidas del 9,5% únicamente para el trigo y la cebada, cultivos de invierno cuya siembra está en curso. La medida se extenderá hasta el 31 de marzo de 2026, con el objetivo de brindar previsibilidad a los productores en plena campaña fina.
A shallow focus shot of a wheat field with a blurry blue sky in the background
Sin embargo, la decisión excluye a la soja y al maíz, que a partir del 1° de julio volverán a tributar las alícuotas plenas del 33% y 12% respectivamente, generando un fuerte malestar en el sector agropecuario. La medida representa una transferencia fiscal estimada en 1.000 millones de dólares, concentrada principalmente en las provincias del centro agrícola como Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos.
Reacciones del campo: “Esto vuelve a colocar al agro en un escenario muy difícil”
Desde la Sociedad Rural Argentina (SRA), su vicepresidente Marcos Pereda calificó las retenciones como “un impuesto discriminatorio, confiscatorio y distorsivo” y advirtió que “esto vuelve a colocar al campo en un escenario muy difícil”. Según Pereda, sin estas cargas el sector podría “multiplicar sus ingresos y generar miles de empleos genuinos”.
En la misma línea, Andrés Costamagna, directivo de la SRA, fue tajante: “Se van a quedar secos hasta noviembre”, en referencia a que muchos productores podrían retrasar la liquidación de granos a la espera de un cambio en el escenario económico.
Por su parte, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) emitió un comunicado en el que alertó sobre las “consecuencias regresivas para toda la cadena agroindustrial”, como la caída de la inversión, menor producción y pérdida de empleos. La entidad pidió una “revisión urgente” de la política impositiva y ofreció diálogo al Ejecutivo.
Impacto económico y productivo
Especialistas en agronegocios como Javier Preciado Patiño anticipan un freno en las ventas de soja y una caída en la registración de exportaciones. “La suba de siete puntos en soja implica que el productor recibirá unos 30.000 pesos menos por tonelada”, explicó.
Además, la medida podría alterar la rotación de cultivos, favoreciendo al trigo y la cebada en detrimento del maíz temprano, lo que afectaría los esquemas agronómicos y logísticos en muchas regiones productivas.
Un alivio parcial y un reclamo persistente
Si bien la prórroga para el trigo y la cebada fue bien recibida por algunos eslabones de la cadena, no generó un salto significativo en la superficie sembrada. La Bolsa de Comercio de Rosario estima que el área total de trigo rondará los 7,1 millones de hectáreas, apenas 200.000 más que el ciclo anterior.
En este contexto, el campo reclama previsibilidad, reglas claras y una carga fiscal razonable que permita planificar a largo plazo. La tensión entre el Gobierno y el sector agropecuario vuelve a escalar, con la campaña 2025/26 a la vuelta de la esquina y un clima de incertidumbre que amenaza con frenar inversiones clave.


