15 marzo 2026

Córdoba: una medalla hallada en excavaciones confirma el rastro de un desaparecido

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Una medalla dorada, hallada en las excavaciones del Equipo Argentino de Antropología Forense en Loma del Torito, se convirtió en la prueba material del rastro de Jorge Omar Cazorla, desaparecido en 1976. El objeto, grabado con el nombre de su esposa, la sobreviviente Graciela Geuna, marca medio siglo después un punto exacto en la tierra donde estuvo su cuerpo y devuelve certezas en la búsqueda de verdad y justicia.

Medalla Graciela Geuna

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Córdoba, marzo de 2026.
El hallazgo de una pequeña medalla dorada en los trabajos de excavación realizados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en el paraje Loma del Torito, dentro de los terrenos del III Cuerpo de Ejército, se convirtió en una prueba clave en la búsqueda de los desaparecidos de la dictadura. La pieza, grabada con el nombre “GRACIELA” y la fecha “3-9-74”, pertenecía a Graciela Geuna, sobreviviente del centro clandestino de detención La Perla y esposa de Jorge Omar Cazorla, secuestrado y asesinado en 1976.

La medalla apareció en superficie, “como si la tierra la hubiera protegido y devuelto en el momento justo”, según relataron los expertos. Para Geuna, el objeto es más que un recuerdo: es la certeza de que su marido estuvo allí. “La medalla marca un lugar preciso, único, donde Jorge ahora aparece. Aparece su rastro”, expresó.

El EAAF informó que entre septiembre y diciembre de 2025 se recuperaron 1.263 restos y fragmentos óseos en la zona, incluyendo huesos de manos, pies, vértebras y piezas dentales. Hasta el momento se identificaron a 12 desaparecidos, aunque Cazorla aún no ha sido reconocido entre ellos. La medalla, sin embargo, constituye una evidencia material de su presencia en ese sitio.

Jorge Cazorla tenía 22 años al momento de su secuestro. Estudiante de abogacía en la Universidad Nacional de Córdoba y militante de la Juventud Universitaria Peronista, era oriundo de Villa Mercedes, San Luis. Su esposa recuerda que, días antes de la caída, le colocó la medalla alrededor del cuello como gesto de protección. “Ese amuleto no pudo evitar la muerte, pero acompañó y protegió su identidad. Ha sido un hilo de amor”, dijo Geuna.

El hallazgo refuerza la búsqueda de los familiares y querellantes en causas de enterramientos clandestinos. “Cincuenta años después los estamos encontrando. La desaparición no es parte de la vida. Los estamos trayendo de regreso a un mundo compartido”, concluyó Geuna.

Fuente: Página 12